Screenshot
@rokairamen
📍 Río Ebro 89, Cuauhtémoc
Si tienes un amigo obsesionado con el ramen, seguramente ya te habló de Rokai. Y si no, es muy probable que después de probarlo aquí entiendas por qué tanta gente lo recomienda.
El lugar es pequeño y bastante sencillo: barra, algunas mesas y la cocina trabajando sin parar. No hay grandes distracciones, porque la estrella aquí es el ramen.
Los caldos se preparan siguiendo técnicas japonesas y tienen ese sabor profundo que se logra después de horas de cocción. Cuando llega el tazón a la mesa, con el caldo humeante y los fideos recién hechos, se entiende rápido por qué este lugar se volvió uno de los favoritos de los amantes del ramen en la ciudad.
En el menú hay varias opciones, desde versiones clásicas hasta algunas más intensas como el miso ramen o el tantan ramen, que suelen ser de los más pedidos.
Eso sí: el espacio es pequeño y suele llenarse. Pero si logras conseguir mesa, el premio es un plato que reconforta desde el primer sorbo.
Porque hay comidas que simplemente te gustan… y otras por las que sí vale la pena cruzar media ciudad.
