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El humanista y conferencista René Mey presenta este miércoles una Magna Meditación por la Paz, como parte de un llamado a fortalecer la conciencia, el respeto a la vida y la participación de la sociedad civil frente a los conflictos que afectan a distintas regiones del mundo.

Durante su encuentro con medios de comunicación, Mey explicó que su postura parte de una visión humanista y que su interés no es participar en la política partidista, sino promover acciones que, desde la sociedad civil, contribuyan a la construcción de la paz.

Relató que sus viajes y experiencias en África modificaron su perspectiva sobre los conflictos internacionales. Según su testimonio, durante esas visitas tuvo contacto con comunidades afectadas por violencia y conoció situaciones que, a su juicio, mostraban la relación entre recursos naturales, intereses políticos y conflictos armados.

Mey sostuvo que esas experiencias lo llevaron a plantearse cómo podía contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas.

“Yo soy humanista”, señaló al explicar que su propósito es utilizar su capacidad de convocatoria y las herramientas de meditación para promover una conciencia distinta frente a la violencia.

El conferencista también habló sobre la importancia de la sociedad civil y del periodismo como mecanismos para hacer visibles situaciones que, según afirmó, pueden permanecer fuera de la atención pública.

En ese sentido, consideró que los periodistas que investigan y cubren conflictos necesitan condiciones de protección para realizar su trabajo, particularmente cuando sus investigaciones pueden involucrar intereses políticos, económicos o criminales.

Mey afirmó que la información difundida a través de medios de comunicación, radio, televisión e internet dificulta que determinados acontecimientos permanezcan ocultos y permite que la sociedad conozca diferentes versiones de lo que ocurre en el mundo.

Durante su intervención también se refirió a su experiencia en México y particularmente a Chihuahua, entidad a la que llegó, según relató, después de sus experiencias en África.

Dijo que inicialmente desconocía las características de la problemática de seguridad en el estado, pero que durante su estancia tuvo contacto con distintas personas y organizaciones y comenzó a analizar las condiciones sociales relacionadas con la violencia y la delincuencia.

A partir de esas experiencias, planteó una de las preguntas centrales de su mensaje:

¿Qué transforma a un niño que no nace delincuente en una persona que posteriormente participa en actividades criminales?

Para Mey, la respuesta debe buscarse antes de que el delito ocurra y no únicamente mediante el castigo posterior.

“Un bebé o un niño no nace delincuente”, sostuvo.

Por ello, planteó la necesidad de prestar mayor atención a la evolución de la conciencia humana y a las condiciones sociales que pueden conducir a una persona hacia la violencia.

En su exposición cuestionó también que las respuestas a la delincuencia se concentren exclusivamente en el endurecimiento de las penas y sostuvo que la prevención debe considerar factores sociales y humanos.

UNA MAGNA MEDITACIÓN POR LA PAZ

Con ese planteamiento, René Mey anunció la realización de una Magna Meditación por la Paz, mediante la cual busca convocar a personas interesadas en participar en una actividad colectiva orientada a la reflexión y a la construcción de una cultura de paz.

El acto forma parte de las actividades que, de acuerdo con Mey, buscan utilizar la meditación como una herramienta para trabajar sobre la conciencia individual y colectiva.

Su mensaje parte de una idea central: la construcción de la paz no corresponde únicamente a los gobiernos o a los organismos internacionales, sino también a la sociedad civil.

Mey sostuvo que quienes participan en acciones humanitarias pueden contribuir desde distintos ámbitos y llamó a reconocer que la vida y la dignidad humana deben colocarse por encima de nacionalidades, razas, posiciones políticas o intereses económicos.

Durante la conferencia también hizo referencia a situaciones personales y a procesos que, afirmó, ha enfrentado en Francia, así como a información relacionada con sus actividades humanitarias. Sobre estos señalamientos, dijo contar con expedientes y documentación, aunque esos elementos no fueron presentados públicamente durante el encuentro.

El humanista afirmó que busca que se revisen esos antecedentes y que se reparen los daños que, según su versión, le fueron ocasionados.

Más allá de esas acusaciones, que requieren documentación y contraste independiente, Mey insistió en que el propósito de su mensaje actual es hablar de la paz desde la sociedad civil.

Su planteamiento se resume en una pregunta que llevó al terreno de la violencia y la delincuencia:

si nadie nace siendo delincuente, ¿qué ocurre en el camino para que una persona termine convirtiéndose en uno?

Para René Mey, encontrar esa respuesta podría ser una de las claves para enfrentar la violencia desde una perspectiva preventiva y humanista.

La Magna Meditación por la Paz que presenta este miércoles busca llevar esa reflexión al terreno de la participación colectiva.

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