tunel de ciencia

Entre el ir y venir acelerado del Metro, el Túnel de la Ciencia en el transbordo de la línea 3 metro La Raza guarda un momento inesperado de pausa. En uno de sus muros, una frase de Walt Whitman invita a mirar distinto: “Mira hacia abajo, hermosa luna…”. La poesía aparece así, sin aviso, acompañando el trayecto cotidiano de miles de personas.

La presencia de este texto transforma el espacio de tránsito en un lugar de contemplación. Mientras los pasos avanzan con prisa, las palabras proponen detenerse, observar y sentir. La luna, protagonista del poema, se convierte en un símbolo de calma que ilumina no solo la noche, sino también el cansancio y la rutina urbana.

El Túnel de la Ciencia no solo conecta líneas del Metro, también conecta saberes. La inclusión de literatura en este espacio refuerza la idea de que el conocimiento y la cultura no habitan únicamente en museos o libros, sino también en los recorridos diarios de la ciudad.

Así, la poesía de Whitman acompaña el viaje subterráneo y recuerda que, incluso bajo tierra, la imaginación y la sensibilidad pueden abrirse paso. Porque en el Metro, a veces, la ciencia y el arte también viajan juntos.

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