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A unos pasos del Metro Eugenia, en la colonia Del Valle, hay un lugar que no se parece al típico café de moda ni a la heladería de siempre. Se llama La crepo la Café y desde que abres la puerta te recibe una mezcla de aromas que hace difícil decidir por dónde empezar: café recién hecho, gelato cremoso y ese dulce perfume que solo se siente en los días que quieres detener el reloj.

La Frepola comenzó como heladería hace décadas, y a lo largo del tiempo evolucionó sin perder su espíritu original: ser un refugio cotidiano donde el sabor, la sobremesa y la calma se encuentran. Los sabores del día cambian según la estación —desde cardamomo con mandarina hasta chocolate oscuro con toques de café— y las paletas y gelatos se exhiben como pequeñas obras de arte que invitan a probarlos uno por uno. 

No es el lugar más grande ni el más sofisticado, pero eso es parte de su encanto. Las mesas de madera invitan a conversaciones largas, risas espontáneas o simplemente a mirar la calle mientras el mundo pasa. Algunos vienen por un frappe con sabor equilibrado, otros por una bola de gelato que recuerda la infancia, y muchos llegan con amigos para compartir recomendaciones de sabores nuevos. 

“Lo que más me gusta es que aquí no se trata solo de comer algo rico —dice una clienta habitual mientras prueba una paleta artesanal—, es como si cada visita te diera un pequeño respiro dentro de la ciudad.”

Y tiene sentido: entre el ajetreo de las oficinas cercanas y la rutina de transporte, La Frepola ofrece un instante de pausa que se siente valioso. El barista te saluda por nombre cuando vuelves, y a veces hay quienes piden el helado más dulce simplemente para “celebrar que llegó el fin de semana”. 

📍 La Frepola Café — Matías Romero 136, Col. Del Valle, Benito Juárez, CDMX

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