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Entrar al Lum – Museo de Luz es sumergirse en un espectáculo donde la luz, el color y el espacio dejan de ser meros escenarios para convertirse en actores protagonistas de tus fotos. No es un museo tradicional con cuadros en paredes silenciosas: aquí las paredes, el piso y hasta el aire parecen vibrar con tonalidades y atmósferas que cambian a cada paso. Al cruzar sus salas, te recibe un mundo donde los colores saturados envuelven todo, donde no solo caminas, sino que te fusionas con el ambiente, y eso se nota en cada toma.
Imagina una sala con luces que se reflejan como gotas líquidas sobre tus hombros, donde un mismo rostro cambia de expresión según el color que te baña, o un corredor infinito de tonos que te hace sentir como dentro de un caleidoscopio en movimiento. Cada espacio está diseñado para interactuar con tu presencia: sombras que te siguen, destellos que enmarcan tus siluetas y fondos que parecen salidos de una película de ciencia ficción estética.
¿Qué capturar?
• Retratos amplios que muestren tu figura envuelta en luz neón, con expresiones naturales o miradas contemplativas.
• Tomar fotos mientras te mueves, con blur ligero, para transmitir sensación de dinamismo.
• Close-ups de tu piel iluminada por colores intensos: eso genera un contraste visual que engancha en Instagram.
