IMG_5785

La Semana Santa mexicana es una de esas experiencias culturales que no tienen equivalente en el mundo. No es solo vacaciones, no es solo religión: es una pausa colectiva que el país se toma con una mezcla de recogimiento, euforia y taquitos en la carretera que resulta completamente única. La Semana Santa 2026 comienza el domingo 29 de marzo  y el país ya lleva días en modo de arranque: las plataformas de hospedaje reportan ocupaciones casi completas en los principales destinos de playa, y las carreteras del Pacífico y del Golfo están a punto de vivir su momento más intenso del año.

Los destinos que este año se llevan la mayor demanda son los de siempre, pero con una dinámica diferente. Puerto Vallarta, Los Cabos y Cancún siguen siendo los reyes de la Semana Santa costera, pero hay un grupo de viajeros, creciente y cada vez más vocal en redes, que está eligiendo opciones menos masificadas. Lugares como Zipolite en Oaxaca, Barra de Potosí en Guerrero o la zona de La Paz en Baja California Sur están recibiendo a un turista que busca algo más cercano a la experiencia real del destino y menos a la versión resort. Las búsquedas de “playas escondidas México” y “Semana Santa sin multitudes” se dispararon en Google en los últimos días.

Para los que se quedan en la ciudad, la CDMX ofrece algo que pocas capitales del mundo pueden: una Semana Mayor con procesiones, representaciones del Vía Crucis y celebraciones que en barrios como Iztapalapa tienen una fuerza visual y emocional que nunca deja de impresionar. La representación del Vía Crucis de Iztapalapa, que año con año convoca a cientos de miles de personas, es uno de los eventos culturales y religiosos más grandes del continente. Quedarse en casa también puede ser, en el fondo, la mejor elección.​​​​​​​​​​​​​​​​

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *