WhatsApp Image 2026-02-13 at 9.04.03 PM

Este miércoles 4 de marzo, miles de usuarios del @MetroCDMX tuvieron que armarse de paciencia —y de nervios— desde las primeras horas de la mañana. Las Líneas B, 7 y 3 presentaron retrasos de hasta 10 minutos que convirtieron el trayecto de muchos en una pesadilla, especialmente para quienes tenían que fichar a tiempo en el trabajo.

La Línea B, la más afectada

Los primeros reportes llegaron apenas minutos después de que arrancó el servicio. Los trenes de la Línea B —que va de Buenavista a Ciudad Azteca— circulaban a velocidad reducida y se paraban durante varios minutos en cada estación, sin que nadie explicara por qué.

El enojo de los pasajeros no tardó en estallar en redes sociales. “Les vale si uno llega tarde a sus trabajos, llevamos 10 minutos sin avanzar y ustedes no dicen nada. Como siempre, pésimo servicio”, escribió un usuario. Otro fue todavía más directo: “¡Muévanlas! Tengo que estar antes de las 8 en Copilco, son las 5:27 y apenas estamos en Ecatepec”.

La situación se fue complicando conforme avanzó la mañana. Cerca de las 7:00 horas, cuando la gente empieza a llenar los vagones, los problemas eran más evidentes que nunca.

La cuenta oficial del Metro no dio ninguna explicación sobre qué estaba pasando. Solo publicó que se buscaría agilizar la circulación y la salida de trenes desde las terminales. Eso, para muchos, fue insuficiente.

Las Líneas 7 y 3 tampoco se salvaron

En la Línea 7, que conecta El Rosario con Barranca del Muerto, la historia fue similar. Usuarios reportaron esperas de hasta 10 minutos sin que apareciera un tren. “Sin que pase metro en Refinería Línea 7 desde hace 10 minutos, ¿qué pasa?”, preguntó un pasajero que, como muchos otros, no recibió respuesta.

La Línea 3, por su parte, también tuvo retrasos de hasta 10 minutos, sobre todo para quienes viajaban hacia el norte de la ciudad por el corredor Indios Verdes-Universidad.

Sin explicaciones y con ventiladores encendidos en el frío

Lo que más molestó a los usuarios, más allá de los retrasos, fue la falta de información. El Metro no emitió ningún comunicado sobre incidentes que justificaran las fallas. Tampoco actualizó la tabla de tiempos de espera que en otras ocasiones ha publicado —y que, de todas formas, varios pasajeros ya habían señalado que no refleja la realidad de las demoras en cada estación.

Para rematar, algunos pasajeros notaron que los ventiladores de los vagones seguían encendidos pese al frío de la mañana. Un detalle menor, quizás, pero que en días así no ayuda al humor de nadie.

El resto de las líneas operó sin reportes de afectaciones mayores. Pero para quienes viajaban en la B, la 7 y la 3, este miércoles comenzó igual que muchos otros: esperando, sin saber cuándo va a moverse el tren.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *