Algo está cambiando en la Ciudad de México: el arte urbano y el graffiti ya no son vistos como “rayones en la pared” por las autoridades y las instituciones culturales. Ahora hay exposiciones, festivales y programas donde los artistas urbanos y los colectivos son los protagonistas. Vaya giro, ¿no?
Lo que antes te podía meter en problemas ahora se celebra. Hay proyectos que permiten a los artistas intervenir espacios públicos con murales enormes y piezas gráficas que te dejan con la boca abierta. Y no solo eso: estas obras están generando conversación, haciendo que la gente se sienta parte de su barrio y, en algunos casos, hasta están incluidas en rutas culturales y actividades educativas para chavos.
Los expertos lo tienen claro: el graffiti y el arte urbano ya dejaron de ser “cosa de vándalos” o expresiones de la periferia. Hoy son reconocidos como lo que son: una forma de arte contemporáneo que tiene peso cultural, que provoca, que embellece y que tiene algo que decir sobre nuestra sociedad.
