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Hoy, las redes sociales en este 2026 parecen atrapadas en un bucle temporal. El hashtag #2016 inunda nuestros feeds con filtros vintage de Instagram, el regreso de los chokers y una extraña añoranza por una época que se percibe como “más simple”. Sin embargo, detrás de esta romantizacion del pasado, vale la pena preguntarse: ¿qué México estábamos viviendo realmente en la arena política?
Si el 2026 es el “nuevo 2016”, debemos recordar que aquel año no fue precisamente un jardín de rosas, sino el punto de quiebre para el sistema político tradicional.
Fue el año en que la Ciudad de México nació como entidad autónoma (antes Distrito Federal) sí, pero también fue el año en que el “Mexican Moment” de las reformas estructurales se desmoronó frente a una realidad de corrupción cínica.
En 2016 la política mexicana se definía por un “voto de castigo” sin precedentes. EI PRI perdió bastiones históricos como Veracruz у Quintana Roo, no por una cuestión de ideologías, sino por el hartazgo ante figuras como Javier Duarte. La “misión cumplida” de la recaptura de El Chapo Guzmán fue apenas un breve respiro para un gobierno que, meses después, cometería uno de sus errores diplomáticos más costosos: invitar a Donald Trump a Los Pinos.
Esa visita, que hoy recordamos como un error táctico de Luis Videgaray, fue el síntoma de una élite política desconectada del sentimiento nacional. Fue el año en que el dólar rompió la barrera de los 20 pesos y en que la tragedia de Nochixtlán nos recordó que el diálogo social estaba roto.
La nostalgia es un filtro que suaviza los bordes ásperos de la historia y desdibuja muchas veces los matices amargos de la misma; es fácil extrañar un internet sin algoritmos tan agresivos, pero es importante recordar que ese 2016 fue el caldo de cultivo para el deseo de cambio radical que definiría la década siguiente.
Que este “regreso al pasado” en 2026 nos sirva para algo más que recrear outfits. Que nos sirva para entender que la estabilidad que hoy damos por sentada (o que hoy cuestionamos) se forjó en las crisis de hace diez años. El 2016 fue el año en que México se dio cuenta de que el viejo sistema ya no era suficiente. No dejemos que el brillo de la nostalgia nos impida ver las lecciones que aún estamos terminando de aprender.