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En una calle tranquila de la Roma Norte, hay un restaurante que no necesita palmeras ni vistas al mar para hacerte sentir en Baja California. Campobaja tiene ese don raro: transportar sin que uno se mueva de su silla.
La idea fue siempre concreta: cocinar mariscos frescos con ingredientes del campo, fiel al espíritu de la cocina bajacaliforniana. Esa mezcla entre mar y tierra es la columna vertebral del menú. Tostadas de mariscos, ceviches frescos, pescados del Pacífico y tacos que cambian según lo que llega ese día.
El espacio tiene algo de marisquería moderna sin pretensiones: mesas de madera, cocina abierta y una barra donde los cocteles nunca paran. Muchos entran pensando en una comida rápida y se van después de otra ronda, con la conversación todavía en marcha.
Campobaja tiene el encanto de los lugares donde todo fluye sin esfuerzo: buena comida, ritmo relajado y esa sensación de estar de vacaciones aunque afuera siga siendo la Ciudad de México de siempre.
Colima 124, Roma Norte | @campobaja
