Las nuevas puertas de acceso del Metro CDMX facilitan el ingreso a personas con discapacidad y de talla baja.
Ciudad de México.— Convertir una red de Metro en un sistema accesible para todas las personas es uno de los retos que comparten las grandes ciudades del mundo.
En Londres, más de una tercera parte de las estaciones del Underground cuenta actualmente con acceso sin escalones, mientras que las autoridades trabajan para ampliar esta infraestructura y acercarse a la meta de que 50 por ciento de las estaciones sean accesibles de esta manera.
La accesibilidad contempla no solamente el ingreso a las estaciones, sino también el desplazamiento entre los accesos, andenes y trenes, con elevadores, rampas y otros mecanismos que faciliten los recorridos de personas con discapacidad o movilidad reducida.
En la Ciudad de México, el Metro también mantiene un proceso de incorporación y renovación de infraestructura para mejorar las condiciones de accesibilidad de su red.
De acuerdo con información del Sistema de Transporte Colectivo, actualmente existen 224 elevadores y 44 rampas salvaescaleras instalados en la red para favorecer los desplazamientos de personas con discapacidad. Además, las líneas 1 y 12 cuentan con elevadores en todas sus estaciones.
Durante la actual administración del Metro, encabezada por Adrián Rubalcava Suárez, también comenzó en la estación Tasqueña la sustitución de torniquetes tradicionales por nuevas puertas de acceso, diseñadas para facilitar el ingreso y salida de personas con discapacidad y de talla baja.
La modernización también alcanza a otros elementos de las estaciones. En enero pasado fueron entregadas 20 nuevas escaleras electromecánicas en seis estaciones de la red, como parte de un programa que contempla renovar 120 equipos para 2030.
El propio Metro ha planteado que la accesibilidad debe acompañar la modernización de las líneas y estaciones, de manera que el transporte público pueda ser utilizado por una mayor cantidad de personas.
La comparación con Londres muestra que incluso las redes con décadas de operación enfrentan el mismo desafío: adaptar infraestructura construida en diferentes épocas a las necesidades actuales de sus usuarios.
En la capital británica se construyen nuevas rutas de acceso sin escalones y se incorporan soluciones para facilitar el abordaje de los trenes. En la Ciudad de México, el Metro avanza mediante elevadores, rampas, nuevas escaleras electromecánicas y mecanismos de acceso adaptados.
Son dos redes distintas, con historias y características diferentes, pero con un objetivo común: que las condiciones físicas de una estación no sean un obstáculo para utilizar el transporte público.
La accesibilidad, así, se convierte en uno de los indicadores con los que los grandes sistemas de Metro del mundo miden su evolución.
