Durante un buen rato, la pandemia nos convenció de que la ropa cómoda había ganado para siempre. Pants, hoodies, sneakers —el uniforme de la vida desde casa— tomó por asalto los guardarropas y parecía que el saco y la corbata habían pasado a ser reliquias de otro tiempo.
Pero la moda tiene memoria y ciclos, y el regreso de la formalidad llegó sin pedir permiso. La tendencia conocida como office core —o corp core, como también circula en redes— lleva meses consolidándose en pasarelas y TikTok. El hashtag #officecore acumula más de 700 mil vistas solo en Estados Unidos, y la estética se define por contrastes: pantalones de corte amplio con blazers oversize, camisas asimétricas, siluetas que reinterpretan el poder corporativo con un giro contemporáneo.
En las pasarelas de París, el regreso al office dressing fue uno de los movimientos más comentados de la temporada otoño 2025, con casas como Stella McCartney y Saint Laurent apostando por el traje como eje de la colección. Para diseñadoras que trabajan en moda corporativa, el poder del suiting va más allá de la estética: es una forma de ocupar espacios y proyectar autoridad.
Lo interesante es que la tendencia no vive solo en oficinas. Los jóvenes la llevan a la calle mezclando piezas formales con sneakers, audífonos y referencias de streetwear, convirtiendo la estética corporativa en identidad visual. La oficina dejó de ser un lugar. Se volvió un lenguaje.
