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Cardín Café es uno de esos lugares que parecen escondidos a propósito. Desde afuera, solo se ve una puerta de vidrio y un letrero metálico discreto. Pero una vez adentro, el espacio revela su encanto: muros en tono beige, lámparas vintage de cristal ámbar y una barra de madera oscura donde el café huele a ritual.
La música suena bajito, siempre algo de jazz o soul. Los muebles son piezas únicas, muchas traídas de mercados antiguos, restauradas con cuidado. En las paredes, arte local: ilustraciones, collages y piezas de cerámica que cambian cada mes.
El local tiene dos zonas: una interior con mesas individuales para leer o trabajar, y otra junto al ventanal donde la luz cae directo al mediodía, perfecta para fotos.
Los baristas se toman su tiempo: pesan el café, lo sirven en tazas gruesas de barro y decoran cada bebida con precisión. El ambiente se mantiene relajado, pero con ese aire creativo típico de la Escandón.
📍 Prolongación José Martí 63, Escandón, CDMX.
Recomendado: cold brew con canela y el panqué de zanahoria con betún casero.
