Durante décadas, el canon literario latinoamericano se construyó como un club de caballeros. Mientras el “Boom” llenaba los estantes con historias de revoluciones у dictadores, en las sombras -donde habitan lo fantástico, lo doméstico y lo psicológico— dos figuras fundamentales trazaban un mapa literario que la historia oficial intentó, sin éxito, borrar: Elena Garro y Amparo Dávila.
Reivindicar su importancia no es solo un acto de justicia poética; es una necesidad cultural para entender que la literatura de nuestra región siempre fue mucho más compleja de lo que los libros de texto nos contaron.
A menudo se cita 1967 como el año en que el “realismo mágico” cambió el mundo. Sin embargo, en 1963, Elena Garro ya había publicado Recuerdos del porvenir. Garro no solo se anticipó a las formas narrativas que harían famosos a otros, sino que dotó a su obra de una mirada política y social punzante sobre el despojo de tierras y la condición femenina.
Su “borramiento” no fue accidental; fue el castigo de una intelectualidad que no supo separar su turbulenta vida personal de su genio literario. Al silenciar a Garro, la historia oficial nos privó de una de las voces más lúcidas sobre la identidad mexicana.
Por otro lado, Amparo Dávila nos enseñó que el verdadero horror no viene de ultratumba, sino de la incertidumbre diaria. Con una economía del lenguaje magistral, Dávila exploró la locura, el aislamiento y lo siniestro que late bajo la superficie de la normalidad.
El rescate de estas autoras por parte de nuevas generaciones de escritoras demuestra que su legado es una corriente subterránea que nunca dejó de fluir. Leer a Garro y a Dávila es reconocer que la historia de la literatura latinoamericana esta incompleta si solo escuchamos a una mitad de sus protagonistas.
La importancia cultural de estas mujeres radica en su capacidad para nombrar lo que otros ignoraron. No son “anexos” de la literatura nacional; son el centro mismo de una sensibilidad que hoy, finalmente, estamos aprendiendo a valorar en toda su oscura y brillante dimensión.
