Quien haya intentado cruzar el Circuito Interior en bicicleta sabe perfectamente de qué hablamos. Por eso la inauguración de esta mañana tiene peso real más allá del anuncio oficial: el Gobierno de la Ciudad entregó el primer tramo de la Ciclopista Aérea Poniente, una estructura elevada de 4.2 kilómetros que por fin separa a los ciclistas del tráfico pesado, conectando Chapultepec con Insurgentes.
La obra costó 380 millones de pesos y viene equipada con estaciones de carga solar para bicicletas eléctricas e iluminación inteligente que se activa con el movimiento, lo que la convierte en la infraestructura de movilidad urbana más avanzada de América Latina, según la propia Secretaría de Movilidad. Se proyecta que unos 12,000 ciclistas la usarán cada día, recortando hasta un 45% el tiempo de traslado del poniente al centro. No es la solución a todos los problemas de movilidad de la capital, pero es un paso que muchos ciclistas llevaban años esperando.
