El All-Star Weekend de la NBA es ese momento del año en que el básquetbol deja de ser solo deporte para convertirse en espectáculo puro. Y la edición 2026 no está defraudando a nadie.
Rising Stars Challenge: los jóvenes llegaron a brillar
El fin de semana arrancó con el tradicional Rising Stars Challenge, el partido donde las promesas de la liga se roban el show. El marcador final superó los 170 puntos combinados, y eso lo dice todo: nadie vino a defender, todos vinieron a anotar, a volar y a hacer que la gente gritara. Es el tipo de partido que te recuerda por qué el futuro del básquetbol está en muy buenas manos.
Concurso de habilidades y triples: Curry siendo Curry
El concurso de habilidades puso a equipos mixtos a competir en retos de tiro, pase y manejo de balón contra el reloj, con menos de tres minutos para demostrar todo. Dinámico, entretenido y con mucha tensión.
Pero el plato fuerte de los concursos fue el de triples, y el protagonista, como pocas veces en la vida sorprende, fue Stephen Curry. El mejor tirador de la historia avanzó a la final con una ronda de 28 puntos. Cuando Curry agarra ritmo, es simplemente otra cosa.
El partido principal: Dončić vs. Tatum
El juego estelar enfrentará a los equipos capitaneados por Luka Dončić y Jayson Tatum, dos de los mejores jugadores de su generación. No se espera un partido de mucha defensa (el All-Star nunca lo es), sino un espectáculo ofensivo con alley-oops imposibles, triples desde el logo y rotaciones que van cambiando el ritmo a cada momento.
Y más allá de la cancha, los números del All-Star Weekend son impresionantes: este año superó los 95 millones de dólares en ingresos comerciales, incluyendo patrocinios y la transmisión global. El All-Star no es solo un juego, es un negocio enorme… y un espectáculo que vale cada centavo.
