De todos los lugares del mundo donde podían arrancar su gira promocional, Meryl Streep y Anne Hathaway eligieron la Ciudad de México. Y no como un acto de cortesía, sino como una declaración. La capital mexicana fue la primera de seis metrópolis en recibir a las protagonistas de El diablo viste a la moda 2, cuyo estreno mundial está programado para el 30 de abril de 2026, un día antes que en Estados Unidos. La jornada arrancó en la Casa Azul de Frida Kahlo en Coyoacán, donde ambas actrices convivieron con medios, celebridades e invitados selectos en un encuentro que combinó cultura, cine y mucho cariño mutuo. Streep se mostró visiblemente emocionada por el recibimiento: “Me gustaría que el mundo supiera lo acogedora que es la gente mexicana. Hemos sentido aquí un abrazo que ha sido realmente abrumador” , dijo, y la frase no tardó en viralizarse.
El punto culminante de la noche fue en el Museo Anahuacalli de Diego Rivera, donde Fashion Week México organizó una pasarela nocturna en la que 20 diseñadores mexicanos, entre ellos Raquel Orozco, Benito Santos, Alexia Ulibarri y Alfredo Martínez, presentaron colecciones inspiradas en la paleta cromática de la saga, con el rojo, blanco y negro como protagonistas absolutos. El Anahuacalli, construido con roca volcánica y cargado de simbolismo prehispánico, resultó ser el escenario más poderoso que cualquier set de Nueva York podría haber ofrecido. Cuando “Vogue” de Madonna sonó a todo volumen, Streep y Hathaway emergieron de entre las sombras para unirse al saludo final y tomarse una fotografía con todos los diseñadores, en un momento que arrancó aplausos que duraron minutos.
Como exclusiva mundial, los presentes tuvieron acceso a los primeros 20 minutos de la película, los únicos que nadie en el mundo, ni la propia familia de las actrices, había visto hasta ese momento. La secuela, dirigida de nuevo por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna, recupera a todo el elenco original: además de Streep y Hathaway, regresan Emily Blunt como Emily Charlton y Stanley Tucci como Nigel Kipling. Veinte años después, Andrea Sachs vuelve a las oficinas de la revista Runway con la agridulce compañía de Miranda Priestly, y México fue el primero en saberlo. Eso también dice algo sobre el lugar que este país ocupa en la conversación cultural global.
