Cuando Bad Bunny cerró su presentación en el medio tiempo del Super Bowl LX el 8 de febrero de 2026 en Santa Clara, California, el mundo entero tenía algo que decir. Fue de esos momentos que van mucho más allá de la música: se convirtió en una conversación sobre cultura, identidad y lo que significa estar en uno de los escenarios más grandes del planeta.
Los que lo celebraron con todo
Kerry Washington no se guardó nada y dijo que fue “la máxima expresión del amor”. Le encantó ese mensaje de Bad Bunny de que el amor siempre le gana al odio.
Camila Cabello subió un mensaje súper emotivo a Instagram, en español, hablando del orgullo latino y felicitando a Benito por ese momento histórico.
Jennifer Lopez, que ya había pasado por ese escenario antes, le mandó buena vibra justo antes del show. Fue lindo ver esa conexión entre artistas latinos apoyándose en los momentos grandes.
Adam Sandler salió a decir que el show estuvo “increíble” y que “hizo feliz a todo el mundo”. Y sí, se sintió esa energía tanto en el estadio como desde los sillones de nuestras casas.
Jimmy Fallon reaccionó con su típico humor en redes, celebrando todo el impacto cultural que tuvo la presentación.
Hasta Lewis Hamilton, el piloto de Fórmula 1, le dedicó unas palabras emotivas reconociendo la importancia del momento.
Y del mundo del deporte, tipos como JJ Watt, Jalen Brunson y Donovan Mitchell también comentaron celebrando la vibra y la energía que Bad Bunny trajo al show.
Desde el lado político y oficial
Gavin Newsom, el gobernador de California, agradeció públicamente la actuación, destacando lo valioso de tener esa diversidad cultural en uno de los eventos más vistos del mundo.
Alexandria Ocasio-Cortez salió a defender a Bad Bunny cuando algunos lo criticaron, recordándole a todos que él es ciudadano estadounidense (como todo puertorriqueño) y que tiene todo el derecho de estar ahí y expresarse como quiera.
Los que no la pasaron tan bien
Donald Trump no se anduvo con rodeos y llamó al show “absolutamente terrible” y “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”. Le molestó el contenido y que gran parte estuviera en español.
Jake Paul, el influencer y exboxeador, también se lanzó contra el show y hasta llegó a decir que Bad Bunny era “un falso ciudadano americano”, lo cual obviamente desató toda una ola de respuestas defendiendo al artista.
Jill Zarin, de los reality shows, metió la pata con un comentario en Instagram preguntando por qué no había “personas blancas” en el show. Lo borró rápido, pero ya era tarde: otras celebridades la criticaron duramente.
La conversación global
Artistas latinos como Maluma, Residente y muchos más salieron a mostrar su apoyo y orgullo por lo que Bad Bunny logró, resaltando lo importante que es ver esa representación en un escenario tan masivo.
Medios como The Wall Street Journal y Time analizaron la presentación como un acto de resistencia cultural y una reafirmación de la identidad latinoamericana, especialmente en un contexto político tan dividido.
Y en redes sociales pasó de todo: hasta Elmo, el títere de Plaza Sésamo, reaccionó con humor, demostrando que el show conectó con gente de todas las edades y en todos los rincones.
Al final del día, Bad Bunny no solo dio un concierto. Inició una conversación que todavía sigue.
