En medio del ir y venir cotidiano de millones de usuarios que cruzan los pasillos del Sistema de Transporte Colectivo Metro, existe un espacio poco conocido donde las historias no se cuentan con boletos ni trayectos, sino con miradas nobles, colas que se mueven con entusiasmo y silencios que esperan compañía: el Centro de Transferencia Canina.
Ahí, 49 lomitos aguardan una segunda oportunidad.
Rescatados de estaciones, pasillos y entornos del Metro capitalino, estos perros —de distintas tallas, edades y colores— hoy comparten un mismo destino: encontrar una familia. Lejos del ruido de los trenes, conviven en armonía bajo el cuidado de un pequeño equipo humano que trabaja los 365 días del año para garantizar su bienestar.
Una administradora, dos veterinarias y cuatro ayudantes se encargan diariamente de alimentarlos, pasearlos, bañarlos, revisarlos médicamente y, sobre todo, brindarles algo que no aparece en los manuales: cariño constante. 🐶
Cada semana llegan nuevos huéspedes. Algunos extraviados. Otros, abandonados. Todos con historias distintas, pero con la misma necesidad: volver a confiar.
Sin embargo, la capacidad del centro es limitada. Mantener a casi medio centenar de perros implica un esfuerzo permanente que también depende de la solidaridad ciudadana. Muchas de las croquetas que reciben provienen de donaciones individuales o colectivas, al igual que camitas, mantas, correas, juguetes y material de curación para atender lesiones con las que algunos llegan tras su rescate.
Por ello, el llamado es claro: adoptar de manera responsable.
Y si adoptar no es posible, también se puede ayudar donando alimento seco o húmedo, platos, pecheras, mantas o insumos veterinarios básicos que permiten mejorar la calidad de vida de estos compañeros de cuatro patas mientras esperan un hogar definitivo.
El Centro de Transferencia Canina se ubica en Avenida de las Culturas s/n, en la alcaldía Azcapotzalco, y abre sus puertas todos los días de 10:00 a 17:00 horas para quienes deseen conocer a alguno de sus huéspedes. Ahí, entre ladridos suaves y pasos curiosos, es posible que alguien encuentre algo más que una mascota: un compañero de vida. 🐾
En 2026, el Metro capitalino mantiene este esfuerzo como parte de su compromiso con la protección y bienestar animal en la Ciudad de México, recordando que, incluso en una de las redes de transporte más grandes del país, siempre hay espacio para la empatía
