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La fecha FIFA de marzo dejó a la Selección Mexicana con sensaciones encontradas y mucho material para que el Vasco Aguirre trabaje. El martes 31 de marzo, en el Soldier Field de Chicago, el Tri empató 1-1 con Bélgica en su último amistoso previo al anuncio de la lista definitiva para el Mundial.  Fue el segundo empate seguido del equipo: antes, el sábado 28, también igualó 0-0 ante Portugal en la reinauguración del Estadio Banorte. Dos rivales del top 10 del ranking FIFA, dos resultados que no se pueden leer igual. México fue más propositivo contra Bélgica que ante Portugal, y gran parte de ese buen fútbol llegó gracias a la combinación de Brian Gutiérrez y Julián Quiñones, que se entendieron en el campo como si llevaran años jugando juntos.

El primer gol del partido fue obra de Jorge Sánchez al minuto 19, quien apareció en una jugada de tiro de esquina para rematar en el segundo poste y poner el 1-0.  Todo iba bien hasta que al inicio del segundo tiempo, Dodi Lukébakio igualó para los belgas con un disparo colocado al minuto 46,  y el marcador ya no se movió. México generó más remates que Bélgica, 8 contra 5, aunque los europeos tuvieron ligeramente más posesión del balón, 53% contra 47%.  El “Tala” Rangel volvió a ser figura y en los últimos minutos evitó que Jérémy Doku encontrara el gol del triunfo belga.

Lo que queda es la lectura. Después de estos partidos, la Selección Mexicana tiene confirmado un duelo más en su calendario de preparación rumbo al Mundial: ante Ghana, el próximo 22 de mayo en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla,  y después vendrán los compromisos ante Australia y Serbia. El mensaje de estos dos empates puede ser optimista, “México puede competir con los mejores”, o puede ser una advertencia: el 11 de junio, en la apertura del torneo ante Sudáfrica, no habrá margen para dudar.

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