📍 Colima 168, Roma Norte, Cuauhtémoc, CDMX

El edificio por sí solo ya es un motivo para entrar. Blanco Colima ocupa una casona porfiriana de más de un siglo con pisos de mármol, techos altísimos y balcones que dan a una de las calles más bonitas de la Roma. Adentro, los meseros se mueven entre salones que combinan lo antiguo y lo contemporáneo: candelabros clásicos, arte moderno y una energía vibrante.

El menú —firmado por el chef Gerard Bellver— mezcla raíces mexicanas con técnicas internacionales. Los ingredientes se sienten frescos, el emplatado impecable y los sabores equilibrados. Hay un detalle que muchos pasan por alto: cada espacio del restaurante fue diseñado para tener una atmósfera distinta. Un salón elegante para cenas íntimas, un bar animado para cócteles, y la terraza —mi favorita— donde la brisa nocturna y el vino blanco se llevan perfecto.

Blanco Colima es más que un restaurante: es una postal viva de la Roma, un lugar donde la comida se combina con la arquitectura, el ambiente y la gente que llega buscando más que solo una cena.

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