La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó el arranque del programa de chatarrización de transporte público concesionado, con el que se busca decir adiós definitivo a los llamados “microbuses de la muerte” y dar paso a unidades modernas, incluso eléctricas.
“Estamos en la era de la electromovilidad. Podemos dar un paso más y avanzar”, afirmó la mandataria capitalina al subrayar que el derecho a la ciudad también implica transportarse con alta calidad, seguridad y menor impacto ambiental.
Para este año, el Gobierno capitalino destinará 535 millones de pesos para apoyar a concesionarios en la sustitución de unidades obsoletas. El esquema contempla un bono promedio de 450 mil pesos por unidad para chatarrización y renovación; en caso de optar por transporte eléctrico, el apoyo directo asciende a 900 mil pesos.
Además, cuando se trata de unidades eléctricas, pueden gestionarse apoyos adicionales de fundaciones internacionales enfocadas al medio ambiente, lo que eleva el respaldo total hasta aproximadamente un millón 800 mil pesos por vehículo.
La meta es ambiciosa: retirar 2 mil 500 microbuses hacia 2030. Tan solo este año se prevé chatarrizar 220 unidades; otras 119 ya decidieron salir de circulación, lo que suma 339 vehículos menos en el servicio público. El objetivo anual es transformar entre 500 y 600 unidades.
Brugada Molina reconoció que para los concesionarios no es sencillo despedirse de la unidad con la que han trabajado durante años, pero aseguró que “tendrán a este gobierno para apoyarlos” en el proceso de transición hacia modelos más eficientes y menos contaminantes.
La mandataria también hizo un llamado a las rutas que aún no se suman, particularmente a los proyectos eléctricos, para incorporarse a esta estrategia que —dijo— contribuye a enfrentar episodios de contaminación ambiental en la capital.
En el balance más reciente, el gobierno informó que el año pasado se chatarrizaron 419 microbuses y 299 taxis. Asimismo, destacó que el programa ha beneficiado a 97 mujeres concesionarias y promueve su capacitación como conductoras, sector que, de acuerdo con estadísticas oficiales, registra menores índices de accidentes.
“Queremos que las cosas vayan cambiando y eso pasa por el transporte”, concluyó la jefa de Gobierno al reiterar que la transformación del sistema concesionado es una pieza clave en el proyecto de movilidad sustentable para la capital del país.
