Durmientes
Ciudad de México.— Mientras miles de usuarios viajan todos los días por la Línea 5, trabajadores del Metro realizan durante las madrugadas una tarea que prácticamente nadie ve: el cambio de **180 durmientes de madera** que ya se encontraban en condiciones de obsolescencia.
Los trabajos se realizan en la interestación Aragón-Oceanía, en una vía de enlace con la Línea B. De acuerdo con el Sistema de Transporte Colectivo, esta conexión tiene una función estratégica para la operación de la red, pues permite trasladar trenes de la Línea B hacia la Línea 5, principalmente cuando deben ser enviados a talleres.
Pero no sólo sirve para mover trenes.
La vía también funciona como zona de maniobras para enviar convoyes sin pasajeros hacia estaciones de mayor demanda de la Línea B y puede utilizarse para establecer servicios provisionales en la Línea 5, como los recorridos entre Oceanía y Politécnico o entre Oceanía y Pantitlán.
Los durmientes son elementos colocados debajo de los rieles que ayudan a mantenerlos en posición y contribuyen a conservar las condiciones geométricas de la vía. En esta intervención, las piezas de madera son sustituidas por nuevos elementos sintéticos.
El personal especializado también realiza trabajos de compactación del balasto, la piedra que sirve de soporte a la vía, además de verificar las medidas geométricas de los rieles.
La intervención se lleva a cabo durante las madrugadas, fuera del horario de servicio, por lo que el Metro informó que no se contempla afectación al servicio de los usuarios.
Así, detrás de cada recorrido cotidiano hay una infraestructura que también necesita mantenimiento: piezas que el pasajero casi nunca observa, pero que resultan fundamentales para que los trenes puedan circular, maniobrar y llegar a los talleres cuando lo necesitan.
