Museo del Metro / metrovirtual.cdmx.gob.mx

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Inauguran el Metro Ciudad de México e inicia una historia bajo tierra que ya lleva 57 años

CIUDAD DE MÉXICO.— Antes de que millones de personas aprendieran a cruzar la capital bajo tierra, hubo una primera mañana en la que viajar en Metro era una novedad.

El 5 de septiembre de 1969, a las 5:42 horas, Juan Cano Cortés inició desde la estación Chapultepec el primer recorrido ordinario con pasajeros del Metro de la Ciudad de México, rumbo a Zaragoza.

Un día antes se había realizado el viaje inaugural protocolario, pero aquella mañana comenzó realmente una nueva etapa para la movilidad de la capital: el Metro abrió sus puertas a los usuarios.

La historia había comenzado dos años antes.

El 19 de junio de 1967 arrancó formalmente la construcción de la primera línea, en el cruce de Chapultepec y Bucareli. El proyecto contemplaba un tramo de 12.6 kilómetros y 16 estaciones, entre Chapultepec y Zaragoza.

Construir bajo la Ciudad de México representaba un desafío enorme. El subsuelo fangoso y las condiciones sísmicas de la capital habían hecho que el proyecto pareciera prácticamente imposible. Para estudiar las características del terreno participaron especialistas de la UNAM y alrededor de 700 expertos de distintas disciplinas.

Durante la construcción llegaron a trabajar hasta 12 mil técnicos y obreros.

Después de 27 meses de obras, el primer tramo estuvo listo.

El 4 de septiembre de 1969 se realizó la inauguración formal. El tren inaugural fue un MP-68 construido en Francia y en él viajó la comitiva encabezada por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Al día siguiente comenzó el servicio ordinario.

Los primeros trenes también habían tenido que recorrer un largo camino antes de llegar a la capital. De acuerdo con el Museo del Metro, los convoyes procedentes de Francia llegaron por barco al puerto de Veracruz y posteriormente fueron trasladados hasta la Ciudad de México.

Para quienes subieron a aquellos primeros trenes, todo era nuevo: los vagones, las estaciones, los símbolos y hasta la manera de orientarse.

No era solamente un viaje.

Era el comienzo de una nueva manera de vivir la ciudad.

Los primeros usuarios se encontraron con un Metro muy diferente al actual. Había edecanes que orientaban a los pasajeros, explicaban los símbolos de las estaciones y anunciaban las siguientes paradas. Durante los primeros días, además, el servicio fue gratuito para que los habitantes conocieran el nuevo sistema.

El Museo del Metro conserva planos arquitectónicos de aquellas primeras estaciones, uniformes de los primeros conductores, boletos y otros objetos que permiten reconstruir aquellos días.

También existen fotografías de los años de construcción y de los primeros momentos del servicio. Una exposición realizada por el Museo Archivo de la Fotografía reunió alrededor de 150 imágenes procedentes de unos 170 rollos que permanecieron almacenados durante décadas. Las fotografías documentan desde las excavaciones de 1967 hasta la apertura del Metro en 1969, incluidos los trabajos en distintas zonas de la ciudad y la llegada de los trenes desde Francia.

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