flotillas

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El mercado de flotillas continúa consolidándose como un segmento clave para la movilidad empresarial en México. Tan solo en 2025 se comercializaron 245,924 vehículos ligeros destinados a flotillas, cifra equivalente al 16.1% de las ventas de vehículos nuevos en el país, de acuerdo con el reporte Comercialización de Vehículos Nuevos y Empresas Especializadas en Arrendamiento, elaborado por la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y la Asociación Mexicana de Arrendadoras de Vehículos (AMAVe).

Para organizaciones de sectores como manufactura, construcción, logística, comercio y servicios, una flotilla representa mucho más que un medio de transporte; es un activo que influye directamente en la productividad, la continuidad operativa y el control de costos. Bajo este panorama, la decisión de compra comienza mucho antes de elegir un modelo y requiere evaluar factores que determinarán el desempeño de las unidades durante varios años.

“Una flotilla debe responder a la realidad de cada empresa. Más allá del vehículo, es importante entender cómo opera el negocio, qué tipo de recorridos realizará cada unidad y qué respaldo necesitará para mantenerla en funcionamiento. Esa visión permite tomar decisiones mucho más eficientes”, explica Georgina Pons, directora de Operaciones de Nissan Vegusa. En este contexto, la elección de una flotilla requiere analizar distintos factores que impactan directamente en la rentabilidad y continuidad de la operación. Entre los principales destacan:

1. Evaluar el costo total de operación: El precio de adquisición representa solo una parte de la inversión; durante la vida útil de un vehículo intervienen factores como el consumo de combustible, el mantenimiento preventivo, las reparaciones, la disponibilidad de refacciones, los seguros y la depreciación.

“Cuando una empresa analiza el costo total de operación obtiene una visión mucho más clara del rendimiento de su inversión. Esta información permite optimizar recursos y prevenir gastos que suelen aparecer conforme avanza la vida útil del vehículo”, señala Pons.

2. Considerar el respaldo postventa como parte de la operación: Cada hora que un vehículo permanece fuera de servicio puede traducirse en retrasos, menor productividad o afectaciones para los clientes. Por ello, además del desempeño de la unidad, conviene evaluar la cobertura de servicio, la disponibilidad de refacciones originales y la capacidad de respuesta de la red de distribuidores.

Contar con este respaldo permite reducir tiempos de inactividad y mantener la continuidad de la operación.

3. Elegir el vehículo de acuerdo con la operación: Las necesidades de movilidad varían entre industrias e incluso entre áreas de una misma organización. Mientras algunas requieren transportar mercancías, otras demandan el traslado de personal o recorridos constantes para atención comercial y de servicio.

Seleccionar el vehículo adecuado para cada actividad permite aprovechar mejor los recursos, incrementar la eficiencia y prolongar la vida útil de las unidades. La decisión debe responder al uso que tendrá cada vehículo y no únicamente a sus especificaciones técnicas.

4. Integrar el financiamiento a la estrategia de crecimiento: La adquisición de una flotilla también forma parte de la planeación financiera de una empresa. Actualmente existen esquemas de financiamiento y arrendamiento que permiten incorporar nuevas unidades sin comprometer la liquidez, además de facilitar su renovación conforme evolucionan las necesidades del negocio.

“Cada empresa enfrenta retos distintos; por ello, contar con alternativas de financiamiento permite diseñar soluciones acordes con sus objetivos y acompañar su crecimiento de manera sostenible”, comenta Georgina Pons.

5. Valorar el respaldo de la marca durante toda la vida útil de la flotilla: La disponibilidad de talleres, los programas de mantenimiento, el suministro de refacciones y la capacidad de atención técnica son factores que influyen directamente en la continuidad de la operación. Contar con una red sólida de servicio brinda mayor certidumbre para mantener las unidades disponibles y responder con rapidez cuando la actividad del negocio así lo exige.

“Nuestro objetivo es acompañar a las empresas para que cada decisión sobre su flotilla fortalezca su operación. Cuando la movilidad se planea con una visión de largo plazo, también se convierte en una herramienta para impulsar la productividad y la competitividad”, concluye la directora de Operaciones de Nissan Vegusa.

La decisión de integrar una flotilla trasciende la adquisición de vehículos. Analizar el costo total de operación, el respaldo postventa, el tipo de unidad, las alternativas de financiamiento y el soporte de la marca permite construir soluciones de movilidad preparadas para responder a las necesidades actuales y acompañar el crecimiento de los negocios.

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