Cada estado investiga el feminicidio a su manera. Sus propios criterios, sus propios tiempos, su propia interpretación de lo que cuenta y lo que no. Para el gobierno federal, ahí está una parte importante del problema — y por eso Claudia Sheinbaum decidió actuar.
La presidenta envió al Senado una propuesta de reforma constitucional para crear una Ley General en materia de feminicidio. La idea es sencilla en el papel, aunque enorme en la práctica: que en todo el país se apliquen las mismas reglas para investigar, sancionar y reparar el daño cuando una mujer es asesinada por el hecho de serlo.
Sheinbaum no se fue con rodeos al explicarlo: el objetivo es erradicar el feminicidio en México. Que ninguna mujer muera por ser mujer. Que nunca más un asesinato se archive como suicidio. La propuesta contempla penas de hasta 70 años de prisión, elimina los beneficios legales para los agresores y exige que toda muerte violenta de una mujer se investigue desde el principio como posible feminicidio. El Senado retoma trabajos el 7 de abril. Ese será el primer termómetro real de hasta dónde quieren llegar.
