IMG_5781

Hay noticias que van más allá del titular y se instalan en algo más profundo, en ese lugar donde la esperanza y la naturaleza se tocan. Ejemplares del lobo mexicano fueron reintroducidos en la comunidad forestal de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, en Durango, marcando el regreso del lobo mexicano a la Sierra Madre Occidental después de 50 años de ausencia en vida libre.  La reintroducción, ejecutada por la Semarnat a través del Programa Binacional México-Estados Unidos, no es un acto simbólico: es el resultado de décadas de trabajo silencioso, de científicos que creyeron que era posible cuando todo parecía indicar que no, de comunidades rurales que abrieron sus territorios para darle espacio a una especie que casi desaparece para siempre.

Los ejemplares llegaron desde Estados Unidos gracias al trabajo coordinado entre instituciones binacionales y fueron trasladados vía aérea hasta el municipio de Santiago Papasquiaro con apoyo del gobierno de Durango, y posteriormente por vía terrestre hasta la comunidad forestal.  Antes de ser liberados, pasaron por revisiones sanitarias y permanecerán en un recinto de preliberación para adaptarse al entorno. Como depredador tope que es, el lobo mexicano regula poblaciones de herbívoros como venados, evitando la sobreexplotación de la vegetación y manteniendo el equilibrio ecológico de los bosques.  Su ausencia durante medio siglo generó desequilibrios que solo su presencia puede corregir.

En el programa participan, por parte de México, la Dirección General de Vida Silvestre de la Semarnat, la Profepa, la Conanp, el gobierno de Durango, la UNAM y la UAM, mientras que por Estados Unidos se suman el Arizona Game and Fish Department, el New Mexico Department of Game and Fish y el U.S. Fish and Wildlife Service.  Lo que hace especialmente significativo este momento es que la comunidad de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar aprobó el proyecto por unanimidad, eligiendo ser parte de la historia. El lobo mexicano volvió a casa, y esta vez, hay gente esperando para cuidarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *