Si en los últimos meses has notado que más aplicaciones te piden confirmar tu identidad con la huella o la cara en lugar de una clave, no es casualidad. La transición hacia los passkeys lleva años en marcha y 2026 está siendo su momento de mayor aceleración.
Apple, Google y Microsoft llevan tiempo comprometidos con el estándar FIDO para expandir el acceso sin contraseña a través de sus plataformas y dispositivos. El sistema funciona con criptografía de clave pública: cuando creas un passkey, tu dispositivo genera un par de claves únicas. La privada nunca sale de tu teléfono; la pública va al servidor del servicio. Sin contraseña escrita, no hay nada que robar ni suplantar.
En marzo de 2026, Microsoft está habilitando automáticamente los perfiles de passkey en Entra ID, su plataforma de gestión de identidad empresarial, migrando a los usuarios hacia configuraciones de autenticación sin contraseña. Es uno de los movimientos más significativos de la industria en lo que va del año.
Los datos de adopción respaldan la tendencia: Google reporta más de 800 millones de cuentas usando passkeys, y plataformas como TikTok registran tasas de éxito del 98% en inicios de sesión con este método, frente a tasas de fallo similares con contraseñas tradicionales.
Lo más probable es que los próximos años sean una transición gradual: los passkeys irán ganando terreno mientras las contraseñas se convierten en una opción secundaria, sobre todo para recuperación de cuenta en caso de perder el dispositivo. No es un cambio de un día para otro, pero la dirección está muy clara.
Si quieres adelantarte, el momento es ahora: entra a la configuración de seguridad de tus cuentas principales en Google, Apple o Microsoft y activa el passkey si está disponible. Es más rápido de configurar de lo que imaginas, y la próxima vez que inicies sesión con un vistazo o un toque de dedo, entenderás por qué las contraseñas tienen los días contados.
