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📍 Colima 166, Roma, Ciudad de México 📸 @restauranterosetta

Si tuvieras que llevar a alguien a un solo lugar para explicarle qué significa comer bien en la Ciudad de México, probablemente sería Rosetta.

La chef Elena Reygadas lo abrió en 2010 en una casona de la colonia Roma, y desde entonces los premios no han parado de llegar. Pero los reconocimientos son lo de menos —quien ha ido entiende perfectamente por qué sigue lleno.

La cocina juega entre lo mexicano y lo mediterráneo con una soltura que no se ve seguido: ingredientes de temporada, atención al detalle, y esa rara habilidad de hacer que cada plato se sienta necesario. El pan de guayaba con masa fermentada ya es casi un mito entre los que van seguido —de esos bocados que pruebas y entiendes sin que nadie te tenga que explicar nada.

Pero lo que de verdad te atrapa es el lugar en sí. Luz natural, techos altos, la calidez tranquila de las casas viejas que invitan a no tener prisa. En una ciudad que nunca para, Rosetta te da permiso de tomarte tu tiempo. Y eso, aunque no aparezca en ningún menú, también es parte de la experiencia.

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