Hay una nueva actitud financiera tomando forma entre los jóvenes mexicanos, y tiene nombre: Loud Budgeting, o presupuesto en voz alta. La idea es simple pero va contra años de dinámicas sociales complicadas: en lugar de inventar excusas para no ir a un restaurante caro o a un plan que no está en tu presupuesto, simplemente lo dices. “No puedo, estoy cuidando mis finanzas.” Sin rodeos, sin pena.
En un país donde el endeudamiento en tarjetas de crédito entre menores de 30 años alcanzó niveles históricos en 2025, la tendencia llega en buen momento. Según datos de Fintual, las menciones del concepto en México crecieron un 120% en el último trimestre, y su impacto ya se siente en la industria restaurantera: el 35% de los consumidores de la Generación Z en CDMX prefieren ahora reuniones en casa o planes de bajo costo sobre salidas que comprometan sus metas de ahorro.
Los expertos en economía conductual apuntan que esta transparencia, lejos de generar conflictos, está ayudando a normalizar conversaciones sobre dinero que antes se evitaban a toda costa. Hablar de lo que uno puede y no puede gastar, al parecer, es el primer paso para manejarlo mejor.
