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@alelirooftop

Hay terrazas para ver y terrazas para quedarse, y Aleli Rooftop pertenece sin duda a la segunda categoría. Oculto en una casona sobre la calle Sinaloa, este espacio se ha ganado su fama por lograr algo que pocos lugares en la Roma consiguen: ser elegante sin ser pretencioso, íntimo sin volverse aburrido.

Subir a Aleli es como entrar a una versión más calmada de la ciudad. La decoración está llena de detalles que no gritan, pero encantan: mesas de madera clara, plantas por todas partes, cerámica artesanal, luces que se encienden lentamente cuando empieza a caer el sol. El aire huele a vino blanco, a hierbas frescas y a algo que siempre recuerda a verano.

Su cocina, liderada por el chef Oswaldo Oliva (el mismo de Aleli Rooftop y Lorea), combina ingredientes locales con técnicas contemporáneas que exaltan la sencillez. Aquí no se trata de comida rebuscada: se trata de sabor limpio, de textura, de entender lo que se come. Los menús cambian constantemente, pero los clásicos —como las tostadas con pesca del día o el tartar con yema curada— siempre encuentran el camino de regreso a la carta.

En cuanto a coctelería, Aleli es un homenaje a la frescura: bebidas frutales, vinos naturales, espumosos y combinaciones ligeras que hacen juego con el ambiente. No hay prisa, no hay bullicio: solo una sensación de bienestar difícil de describir.

Es el tipo de lugar al que se va para hablar bajito, para compartir postre, o simplemente para mirar cómo las luces de la ciudad empiezan a encenderse una por una. En medio del caos capitalino, Aleli es ese rincón donde la calma se sirve en copa.

📍 Sinaloa 141, Roma Nte., CDMX

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