Bad Bunny hizo historia en el Super Bowl LX: un show latino que cambió el juego

Santa Clara, California — 8 de febrero de 2026. Lo que pasó anoche en el Levi’s Stadium fue mucho más que un espectáculo de medio tiempo. Bad Bunny subió al escenario del Super Bowl LX y literalmente cambió las reglas del juego, frente a más de 100 millones de personas solo en Estados Unidos (sin contar los millones que lo vieron en el resto del mundo).

El partido era el cierre de la temporada 2025–2026, pero seamos honestos: lo que todo el mundo va a recordar de esta noche es el show. En unos 13 minutos —el tiempo que la NFL suele dar para estos espectáculos— Bad Bunny se convirtió en el primer solista latino en liderar el medio tiempo del Super Bowl cantando casi todo en español. Y lo hizo en uno de los escenarios más grandes del planeta.

Un repertorio que resumió 10 años de revolución musical

El show arrancó con “Tití Me Preguntó”, y de ahí en adelante fue un viaje por lo mejor de su carrera y del reguetón en general. Sonaron “Yo Perreo Sola”, “Safaera”, “Party”, “Voy a Llevarte Pa’ PR”, y hasta hubo guiños a leyendas como Tego Calderón y Don Omar, con fragmentos de sus canciones que hicieron explotar a más de uno.

Para cerrar con todo, llegaron “El Apagón” y temas de su último álbum, armando una narrativa que mezclaba celebración, nostalgia e identidad pura. Y como si fuera poco, aparecieron Lady Gaga y Ricky Martin, ampliando el alcance del show a audiencias de todas las edades.

Un escenario que era puro Puerto Rico

La escenografía fue un detallazo: recrearon una casa boricua típica, una barbería de barrio y hasta una licorería. Espacios que Bad Bunny ya había usado antes en sus presentaciones, pero que aquí cobraron otro sentido. Para cualquiera que conociera aunque sea un poco de Puerto Rico, esas imágenes eran imposibles de ignorar.

El vestuario también dijo mucho. Bad Bunny salió vestido completamente de blanco, con un diseño hecho especialmente para la ocasión que incluía referencias a su apellido y a su familia. La bandera de Puerto Rico ondeó sin complejos, y los bailarines lucieron ropa tradicional. Todo gritaba orgullo, identidad, raíces. Y todo esto en un escenario que históricamente ha sido territorio de artistas anglosajones cantando en inglés.

Controversia incluida

Desde que se anunció que Bad Bunny iba a ser el artista principal, empezó el debate. Sectores conservadores en Estados Unidos no lo vieron con buenos ojos: criticaron que cantara en español, cuestionaron el mensaje del show. La NFL, sin embargo, defendió la decisión y dijo que el espectáculo reflejaba la diversidad real de su audiencia.

La polémica, lejos de apagar el fuego, lo avivó. Las redes sociales explotaron, los medios internacionales no paraban de hablar del tema, y hasta en círculos académicos empezaron a analizar lo que significaba este show: un cambio de centro cultural, un reconocimiento del peso de lo latino en el entretenimiento global.

Un impacto que va mucho más allá de los números

Aunque todavía están saliendo los datos finales, todo indica que este fue uno de los shows de medio tiempo más vistos y comentados de la historia reciente del Super Bowl. En internet, las búsquedas sobre Bad Bunny, Puerto Rico y los artistas invitados se dispararon como nunca.

Pero más allá de las estadísticas, lo que pasó anoche fue simbólico. Este show consolidó a la música latina en el mainstream estadounidense de una forma que ya no tiene vuelta atrás. Mostró un cambio generacional en cómo consumimos cultura y en cómo se construyen las identidades en el entretenimiento masivo.

El medio tiempo del Super Bowl LX no fue solo un concierto de alto perfil. Fue una declaración: el español, el Caribe, la música urbana ya no están en los márgenes. Están en el centro. Y en 13 minutos, Bad Bunny convirtió el escenario más visto del año en una plataforma de representación, memoria y orgullo cultural que va a resonar por mucho tiempo.​​​​​​​​​​​​​​​​

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