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En Monterrey 82, Roma Sur, hay un café que huele a madera, a humo y a ciudad: CUMBÉ Coffee Roasters. A primera vista parece un sitio de paso, pero cuando entras te das cuenta de que tiene una energía distinta. Las lámparas colgantes iluminan lo justo, el color de las paredes combina con el del café tostado y la música de fondo acompaña sin interrumpir.
Aquí todo se siente real. El barista se mueve con naturalidad, habla de los granos como quien cuenta una historia y el sonido del molino se mezcla con el murmullo de las conversaciones. Hay quienes llegan a trabajar, otros a leer, y algunos simplemente a mirar cómo la tarde se convierte en noche. Lo estético está en lo cotidiano: una mano que sostiene la taza, una sombra que cruza la mesa, la espuma que se disuelve antes del primer sorbo.
El ambiente tiene algo cinematográfico. La luz que entra por la puerta forma líneas sobre el piso y parece marcar el paso del tiempo. En CUMBÉ, el café se convierte en excusa para quedarse, y las fotos terminan saliendo solas, sin buscarlas. Porque cuando un lugar tiene alma, no hace falta posarlo.
📍 Monterrey 82, Roma Sur
@cumbe.lat
