Vivir en pausa sin que sea un problema

Vivimos en modo “mientras tanto”. Mientras se acomoda la economía. Mientras pasa algo. Mientras vemos qué onda. Esa sensación de estar en stand-by permanente se filtró en todo: en cómo nos vestimos, cómo diseñamos, cómo pensamos el futuro.

La estética del “mientras tanto” no busca cerrar ni prometer nada definitivo. Prefiere lo flexible, lo que se adapta, lo híbrido. Proyectos que cambian sobre la marcha, identidades que mutan, estilos que no se casan con una sola idea.

Y lejos de ser falta de rumbo, esto es adaptación inteligente. Asume que no todo se puede planear ni resolver de una. Habitar lo provisorio dejó de ser sinónimo de fracaso—es, simplemente, la forma contemporánea de estar en el mundo.​​​​​​​​​​​​​​​​

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *