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Este 2026, el salario mínimo deja de ser una cifra de supervivencia para convertirse en un piso de dignidad.
El hecho de que este aumento haya sido fruto del consenso entre el Gobierno encabezado por la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, el sector obrero y el sector empresarial envía un mensaje de estabilidad y madurez institucional.
México está probando que se puede buscar la justicia social sin comprometer la inversión.
El reciente incremento del 13% al salario mínimo general, que eleva el pago diario a $315.04 pesos (aproximadamente $9,582 mensuales), no es solo una cifra en un decreto; es un motor de bienestar social y un voto de confianza en la fuerza laboral mexicana. 
Por primera vez en décadas, el salario mínimo general es suficiente para cubrir el costo de dos canastas básicas, un hito que parecía inalcanzable hace apenas unos años. Este avance representa una recuperación acumulada del 154% en el poder adquisitivo desde 2018, demostrando que la política de “recuperación salarial” no es un eslogan, sino una realidad palpable en el bolsillo de más de 8.5 millones de trabajadores. 
En la Zona Libre de la Frontera Norte, el salario ha alcanzado los $440.87 pesos diarios, manteniendo una competitividad necesaria frente a la economía estadounidense y dignificando el esfuerzo en una de las regiones más dinámicas del país.
Aún quedan retos, como la productividad y la formalidad, pero el camino trazado es el correcto: uno donde el crecimiento económico no se queda en las cúpulas, sino que llega a la mesa de quienes, con su trabajo diario, construyen el país.