Faltan apenas días para que México entre en ese modo particular de vacaciones que es la Semana Santa: carreteras llenas, playas abarrotadas, hoteles sin cuartos disponibles y, para los que se quedan en la ciudad, una calma inusual que convierte a la CDMX en otro lugar. La Semana Santa 2026 se celebrará del 29 de marzo al 5 de abril, y según los datos de las plataformas de reservas, este año la demanda de hospedaje en los destinos costeros superó en un 30 por ciento a la del año pasado, impulsada en parte por el efecto Mundial: muchos viajeros están combinando las vacaciones de Semana Santa con la primera semana de competencias.
Los destinos más solicitados siguen siendo los de siempre: Puerto Vallarta, Los Cabos y la Riviera Maya encabezan las listas, pero hay un fenómeno interesante en los destinos de segunda línea. Mazunte, Zipolite, Mahahual y la zona de la Costa Chica de Guerrero están registrando ocupaciones casi completas, lo que habla de un viajero mexicano que ha ido madurando y buscando experiencias más tranquilas y auténticas que las que ofrecen los grandes polos turísticos. El boca en boca en redes sociales y los creadores de contenido de viajes han sido decisivos en este cambio.
Para los que todavía no tienen plan, la recomendación de los expertos en turismo es clara: los destinos de interior son este año la gran alternativa. Oaxaca, San Cristóbal de las Casas, Guanajuato y Pátzcuaro ofrecen una Semana Santa con procesiones, gastronomía y tradiciones que en muchos casos son más profundas y más emocionantes que cualquier atardecer en la playa. Y lo mejor: todavía hay cuartos disponibles.
