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En una esquina tranquila de la Juárez, a solo unas cuadras del bullicio de Reforma, está Niddo, un café-restaurante que redefine lo que significa comer bonito en Ciudad de México.

El espacio combina líneas escandinavas con calidez mexicana: techos altos, pisos de madera, paredes color arena y lámparas colgantes que bañan las mesas con luz ámbar. La cocina está abierta; puedes ver cómo amasan el pan, cómo espolvorean azúcar o baten los huevos con mantequilla.

El ambiente es vibrante pero relajado. A primera hora, los ventanales dejan pasar la luz del amanecer que ilumina las mesas junto a la banqueta. Afuera, una pequeña terraza con bugambilias da la sensación de estar desayunando en otra ciudad.

El menú está lleno de opciones fotogénicas — los toasts con huevo, las ensaladas con flores comestibles, los pasteles glaseados en tonos suaves. Cada plato parece pensado para la cámara, pero también para disfrutarse lento.

📍 Dresde 2, Colonia Juárez, CDMX.

Imperdible: el toast de aguacate con trufa y el latte con miel de lavanda.

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