Screenshot

Screenshot

📍 Museo Diego Rivera Anahuacalli, Museo 150, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán, CDMX.

Hay lugares en la ciudad que te detienen en seco. No porque tengan un letrero enorme ni porque todo el mundo hable de ellos, sino porque cuando los ves, algo dentro de ti dice: ¿cómo no sabía que esto existía?

El Museo Anahuacalli es ese lugar.

Está en el sur de la ciudad, a unos minutos del Coyoacán que ya conoces, pero de alguna forma se siente completamente aparte del mundo. Como si llevara siglos ahí, sin prisa, sin pedir atención. Y lo que más me llama la atención es que ese silencio no es accidental, no es resultado de un proyecto institucional ni de un presupuesto gubernamental. Es el silencio de alguien que construyó algo porque simplemente no podía no hacerlo.

Diego Rivera coleccionó piezas prehispánicas durante casi toda su vida con una dedicación que, honestamente, se acercaba más a la fe que a cualquier otra cosa. En algún punto decidió que esas piezas merecían un espacio a su altura, y se encargó personalmente del diseño. No quería un edificio que guardara objetos. Quería algo que respirara.

El resultado es una construcción de piedra volcánica oscura donde conviven formas toltecas, mayas y nahuas en algo que no terminas de clasificar, y que tampoco necesitas clasificar. Las paredes son gruesas, las líneas son firmes, y los jardines que lo rodean le dan esa sensación de que el tiempo ahí adentro funciona diferente. Cada esquina parece estar esperando que alguien la mire bien, no porque esté decorada para impresionar, sino porque tiene algo real que decir.

Dentro hay más de 2,000 piezas precolombinas que conviven con exposiciones de arte contemporáneo. Y lo que sorprende es que no se pelean entre sí, se hablan. Recorrerlo no se siente como visitar un museo, se siente más como hacer un viaje que no sabías que necesitabas.

Si andas buscando algo diferente en la ciudad, ya sea para fotografiar, para pensar, o simplemente para salir con la cabeza en otro lugar, el Anahuacalli vale cada minuto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *