La paca ya no es un secreto a voces: cómo comprar ropa usada se convirtió en todo un movimiento

Durante mucho tiempo, ir a la paca era algo que hacías por necesidad: buscabas ropa barata, te llevabas lo que encontrabas, punto. Pero eso ya cambió. En la CDMX, ir a la paca se transformó en una experiencia completa, donde se mezcla el cuidado del planeta, el ingenio para estirar la lana y las ganas de vestirte diferente a los demás.

Ahora ir a la paca no es solo porque te quieres ahorrar unos pesos. Es que literalmente te conviertes en curador de tu propio estilo. Encontrar una chamarra de los noventas, una playera con un diseño que nadie más va a tener o un pantalón con rollo es parte de la emoción. En un mundo donde todos compran lo mismo en las tiendas de moda rápida, la paca te da algo que casi no existe: ser único.

Este rollo también tiene que ver con un cambio de mentalidad. Comprar ropa usada ya no da pena, al contrario: habla de que te importa el planeta, de que no te tragas el cuento del consumismo desenfrenado. Vestirte bien ya no significa estrenar, sino saber buscar. Y justo ahí, la paca se ganó su lugar.

Pacas que te quedan cerquita del Metro

Parte de lo chido es que muchas están súper accesibles, a unos pasos de estaciones del Metro, entonces puedes hacer tu recorrido sin complicarte la vida:

• La Lagunilla — A unos minutos del Metro Lagunilla. El clásico de clásicos: pacas, tianguis y locales fijos donde encuentras desde vintage hasta streetwear con toda su historia.

• Tianguis del Chopo — Caminando desde Metro Buenavista. Más underground, aquí la paca se mezcla con la música, la onda alternativa y ropa con mucha personalidad.

• Zona Mixcalco — Cerca del Metro Mixcalco. Pacas más tradicionales, perfectas si buscas básicos, mezclilla y prendas a buen precio.

• Paca de Pantitlán — Por los rumbos del Metro Pantitlán. Muy concurrida, con mucha rotación de ropa. Ideal para echarle ganas a la búsqueda y encontrar verdaderas joyas.

De lo escondido a lo presumible

Lo más interesante es cómo cambió la vibra: lo que antes te daba pena contar, ahora lo compartes con orgullo. Hay videos de “haul de paca” por todos lados, tutoriales para lavar y arreglar la ropa, y outfits armados 100% con segunda mano que se vuelven virales. La paca dejó de ser solo un lugar donde compras y se volvió una forma de expresarte.

En una ciudad que no para, la paca te regala un respiro, la emoción de buscar y la sorpresa de no saber qué vas a encontrar. No te asegura nada, pero te promete una experiencia totalmente diferente a comprar en una tienda normal. Y tal vez ahí está la magia: en un mundo donde todo se produce en masa, vestirte con piezas que tienen historia se convirtió en una declaración de estilo y de principios.​​​​​​​​​​​​​​​​

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