guadalupeNETTEL3

Guadalupe Nettel y el Metro de la CDMX: cuando el Metro se vuelve literatura

La escritora mexicana Guadalupe Nettel nunca escribió un ensayo dedicado específicamente al Metro de la Ciudad de México, pero en su novela El huésped —una de sus obras más conocidas— convierte al Metro en mucho más que un simple escenario: lo transforma en un personaje simbólico que ayuda a explorar la psicología urbana, la marginalidad y cómo convivimos (o sobrevivimos) en esta ciudad gigante.
En El huésped, el Metro deja de ser solo un transporte para convertirse en un universo propio donde se cruzan todo tipo de historias. Ahí conviven grupos súper diversos, especialmente personajes marginados que viven, duermen o simplemente transitan por esos pasillos y vagones como si fuera una realidad paralela a la vida de arriba. Es literalmente “una ciudad dentro de la ciudad”.
Ana, la protagonista, observa el Metro con una mezcla de desconcierto y fascinación. Describe el estruendo del tren como “un gusano gigante que vuelve de su territorio bajo el suelo”: una imagen potentísima de esa fuerza casi inconsciente que el subterráneo ejerce sobre todos nosotros. Para ella, subirse al Metro no es solo ir de un punto A a un punto B: es adentrarse en otro paisaje urbano que refleja toda la complejidad social de la capital.
Lo que hace especial la mirada de Nettel es que no se queda en la superficie (literal y figuradamente). A través de sus personajes y del espacio del subterráneo, su narrativa toca temas profundos: la convivencia entre clases sociales, las diferentes identidades, las vidas que a menudo quedan invisibles en las versiones oficiales de cómo “es” la ciudad. El Metro, en sus manos, se vuelve símbolo de la multitud anónima, de la resignación cotidiana, pero también de esa solidaridad silenciosa que a veces surge entre desconocidos.
Entre lo cotidiano y lo extraordinario, la novela sugiere que el Metro no solo mueve cuerpos de un lugar a otro: transporta historias, deseos, contradicciones y toda la complejidad social que cargamos. Así, Nettel crea una especie de mapa emocional del subterráneo donde la CDMX se revela en sus aspectos más íntimos y crudos: la oscuridad, la cercanía inevitable con otros cuerpos, las tensiones de clase, la marginalidad y esa multiplicidad de voces que coexisten en un mismo vagón.
Por eso, aunque Nettel no haya escrito un texto crítico exclusivamente sobre el Metro, su mirada literaria lo convierte en algo vital para entender la ciudad. El Metro, en su obra, es un espacio que encarna las dinámicas más profundas de cómo vivimos aquí y nos permite leer la capital desde abajo, desde sus rincones más reveladores y honestos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *