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En la calle Artículo 123, Casiopea Café brilla con la sencillez de los lugares que saben que no necesitan más que buen café y buena vibra. El local es pequeño, pero la conversación fluye con la misma intensidad que un espresso doble servido en taza caliente. Caminando por las calles cercanas al Centro, se percibe cómo este tipo de espacios han transformado barrios enteros: han hecho que gente que alguna vez solo pasaba por ahí ahora elija quedarse, observar y conversar. En otras zonas, como la Condesa y Roma, Fuego & Café se ha ganado su propio lugar al sol gracias a la combinación de café de especialidad y un ambiente relajado que invita a reunirse con amigos, trabajar en proyectos o simplemente mirar pasar a la gente con una taza humeante en la mano. Cada uno de estos cafés es, en su propio estilo, una oda al detalle: atención a cada grano, a cada preparación, a cada visitante que entra con la esperanza de encontrar algo más que un buen latte, algo que en la CDMX ocurre más seguido de lo que muchos piensan.

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