Colmillo trajo a la capital lo que en Monterrey ya era una realidad: carne asada de verdad, sin tanto rollo. Su primer local en CDMX cayó justo en Masaryk, y aunque la zona es de las más nice de Polanco, ellos mantuvieron la onda relajada.
El lugar tiene ese estilo industrial que tanto pega: concreto, acero, madera y luz bajita. Nada de letreros gigantes en la entrada, solo una puerta de madera con una trucha grabada que te hace sonreír.
La comida es lo que esperas si conoces el norte: tacos con filete que se deshace, col asada con mantequilla (sí, tal cual), costillas al carbón y cortes USDA que preparan en parrilla abierta donde puedes ver todo. También manejan mariscos frescos, ceviches y ostiones bien helados.
El servicio es ágil, la música no te atosiga y el ambiente está activo sin llegar a ser un desmadre. Ves de todo: grupitos de amigos, parejas, gente de oficina que aprovecha la comida para echarse algo más que un plato. Las cervezas llegan en cubetas con hielo, como debe ser.
Aunque Colmillo ya tiene presencia en Monterrey y Guadalajara, esta sucursal de Masaryk se volvió un clásico de la zona. Es de esos lugares donde comes bien, sin tanto protocolo, pero con la calidad que Polanco exige.
📍Cómo llegar: Aristóteles 124, Polanco. A diez minutos a pie desde el Metro Polanco. Casi en la esquina con Masaryk, y cuando hueles el carbón ya sabes que llegaste.
