Acaba de concluir el Operativo Cero Pirotecnia, que estuvo activo desde el 16 de diciembre hasta este pasado 6 de enero, y los resultados son alarmantes pero necesarios de compartir. Se lograron asegurar mil 362 kilogramos de pirotecnia. Estamos hablando de más de una tonelada de material explosivo que intentaron ingresar al sistema y que, afortunadamente, fue interceptada antes de que pudiera causar una tragedia.
Este material ya fue entregado a la Fuerza de Tarea de la Secretaría de Seguridad Ciudadana para su correcta destrucción.
Como experto en movilidad, les explico por qué esto es tan relevante. El Metro es un sistema cerrado de alta afluencia; un incidente con pólvora ahí abajo no solo es peligroso por el fuego, sino por el humo y el pánico que generaría en espacios confinados. Por eso, estas acciones preventivas que se realizan en septiembre y diciembre son vitales.
Las revisiones se concentraron en puntos críticos, especialmente en las estaciones cercanas a La Merced y la Línea 1, como Pino Suárez, Candelaria, Jamaica y Zócalo. Sé que a veces las revisiones antes de los torniquetes pueden parecer molestas o retrasar nuestro viaje, pero créanme, es un filtro necesario para garantizar que todos lleguemos bien a casa.
Este esfuerzo fue coordinado por Seguridad Institucional del Metro, la Policía Bancaria e Industrial y Protección Civil, siguiendo las instrucciones del Gobierno de la Ciudad. Incluso el director del Metro, Adrián Rubalcava, agradeció la paciencia de nosotros, los usuarios, y el apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
El llamado es claro y urgente: la seguridad es colectiva. No intenten ingresar con pirotecnia al Metro. Ojalá que año con año esta cifra baje, no porque se revise menos, sino porque entendamos que transportar explosivos en el transporte público pone en riesgo la vida de miles de personas.
Sigamos cuidando nuestro Metro y viajando seguros.
