95948b9b-cb1b-4126-977b-8a2f1133d0a9

 

Más de 2 millones 848 mil personas caminaron, acompañaron, observaron o participaron este año en la 183 Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, una edición distinta: la primera realizada ya como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Desde muy temprano, las calles de los ocho barrios se llenaron de nazarenos, familias completas, visitantes y peregrinos que avanzaron entre el polvo, el calor y el silencio respetuoso que acompaña cada estación del viacrucis más grande de México.

Fue una jornada intensa, multitudinaria y profundamente simbólica.

Por las avenidas principales y las calles estrechas de los barrios tradicionales caminaron más de 5 mil 600 participantes, entre actores, músicos, extras y penitentes, mientras miles de personas seguían paso a paso el recorrido hacia el Cerro de la Estrella.

A lo largo de la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, la representación principal reunió a 2 millones 797 mil 500 asistentes, a los que se sumaron 51 mil 190 personas en representaciones comunitarias realizadas en colonias como Santiago Acahualtepec, Santa Martha Acatitla, Culhuacán, Magdalena Atlazolpa, Tenorios, Lomas de Santa Cruz, La Colmena y Juan Escutia.

En cada punto del recorrido hubo escenas repetidas año con año, pero siempre nuevas: familias rezando en silencio, vecinos ofreciendo agua, niños observando por primera vez la representación y adultos mayores recordando cuando ellos mismos participaron décadas atrás.

Este año, además, la representación cargó con un significado especial: el reconocimiento internacional que convirtió a esta tradición en patrimonio de la humanidad.

Y la respuesta fue clara: más asistentes que en 2025.

Durante el operativo de apoyo se entregaron 249 mil 400 hidrataciones y se realizaron 10 mil 892 atenciones médicas menores, reflejo de la dimensión que alcanzó la concentración humana en la alcaldía durante estos días.

La representación también se extendió a otros pueblos y colonias de Iztapalapa como Tezonco, Santa Martha Norte, Nueva Rosita, La Comuna y Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, donde la tradición continúa viva como parte del tejido comunitario.

Quienes han participado durante décadas lo notaron de inmediato.

El presidente del COSSIAC, Alfonso Reyes Ramírez, lo resumió con una frase sencilla pero contundente:

“He participado 49 años y no había visto en un Viernes Santo tantísima gente y el orden con que se comportó”.

La multitud volvió a demostrar que esta representación no es sólo un evento religioso: es identidad, memoria colectiva y una de las expresiones comunitarias más grandes de América Latina.

Y este año, por primera vez, también fue una representación observada por el mundo entero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *