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Hay derrotas que duelen más allá del marcador. La que sufrió Italia el martes en el estadio Bilino Polje de Zenica es de esas. Bosnia y Herzegovina venció a la Azzurra en penales 4-1, tras un empate 1-1 en los 90 minutos reglamentarios y 30 de tiempo extra, y la selección italiana faltará a su tercer Mundial consecutivo.  No había estado en Rusia 2018 ni en Qatar 2022, y este verano tampoco estará en el torneo que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá. Una nación de fútbol cuatro veces campeona del mundo, mirando el mejor torneo del planeta desde afuera una vez más.

El partido comenzó bien para Italia: Moise Kean abrió el marcador al minuto 15 con asistencia de Barella, y la Azzurra parecía controlar el partido.  Pero la historia cambió de forma dramática cuando Alessandro Bastoni fue expulsado al minuto 41, dejando a su equipo con diez hombres durante prácticamente todo el segundo tiempo.  Con un hombre menos, Italia intentó resistir, pero Bosnia no cedió y Haris Tabakovic igualó al minuto 79 para forzar la prórroga.  En los penales, los italianos fallaron con Esposito y Cristante, quien estrelló su remate en el larguero, mientras Bosnia convirtió cuatro de sus intentos.

Bosnia y Herzegovina estará en el Grupo B del Mundial 2026 junto a Canadá, Qatar y Suiza.  Para Italia, el golpe es histórico en el peor sentido: la Azzurra no disputa un partido de Copa del Mundo desde Brasil 2014, lo que ya representa una crisis estructural sin precedentes para el fútbol italiano.  La conversación en Italia no tarda en empezar: ¿qué está pasando con una de las selecciones más grandes del mundo? Por ahora no hay respuesta fácil, solo la imagen de los jugadores con la cabeza baja mientras Bosnia celebraba lo que para ellos es un milagro absolutamente merecido.

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