BookTok: Cuando TikTok se convierte en el vendedor de libros más efectivo del país

Vivimos tiempos curiosos. Mientras algunos vaticinan la muerte de la lectura por culpa de las redes sociales, resulta que una de esas mismas plataformas está literalmente salvando a la industria editorial mexicana. Hablamos de TikTok, específicamente de ese rincón conocido como “BookTok”, donde miles de jóvenes comparten recomendaciones literarias en videos de menos de un minuto.

Y no, no son solo anécdotas anecdóticas. Las grandes cadenas de librerías como Gandhi y El Sótano reportaron un crecimiento del 18% en ventas de literatura juvenil y romántica durante el último trimestre. Para ponerlo en perspectiva: estamos hablando de un sector que tradicionalmente veía caídas año con año.

¿Qué está pasando? Básicamente, una chica de 19 años graba un video llorando porque terminó de leer un libro que la destruyó emocionalmente, lo sube a TikTok, el video se hace viral, y de repente ese libro que llevaba tres años olvidado en los estantes vuelve a estar agotado en todas las librerías del país.

Así de simple y así de poderoso.

Los títulos que están arrasando incluyen “Alas de Ceniza” de Rebecca Yarros (una fantasía romántica con dragones que tiene a todo el mundo obsesionado), “La vida invisible de Addie LaRue” de V.E. Schwab (una historia sobre una mujer que hace un pacto para vivir eternamente pero nadie la recuerda), y por supuesto “Romper el círculo” de Colleen Hoover, que ya es prácticamente un fenómeno cultural por derecho propio.

Las editoriales mexicanas están teniendo que reinventarse sobre la marcha. Muchas reportan que están haciendo tirajes adicionales de entre 3,000 y 10,000 ejemplares por reedición, algo prácticamente inaudito para libros que ya no estaban en promoción activa. El problema —o la bendición, según se vea— es que esta demanda es completamente espontánea e impredecible. Un libro puede estar muerto comercialmente hablando un martes, y para el viernes ser lo más buscado del mes.

El perfil del comprador también es revelador: principalmente jóvenes entre 16 y 29 años, con una presencia femenina muy fuerte. Son lectores que probablemente nunca hubieran entrado a una librería por iniciativa propia hace cinco años, pero que ahora están comprando libros físicos (no digitales, físicos) porque quieren esa foto estética para Instagram o porque quieren pertenecer a una comunidad de lectores que encontraron en línea.

Así que la próxima vez que alguien se queje de que los jóvenes solo están pegados a sus teléfonos, recuérdale que esos mismos teléfonos están haciendo que una generación entera vuelva a enamorarse de la lectura. Las ironías de la vida moderna.

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