Los Ángeles, 1 de febrero de 2026 — La noche de los Grammy tuvo un momento que nadie va a olvidar pronto. Bad Bunny acababa de ganar el premio al Mejor Álbum de Música Urbana por Debí Tirar Más Fotos, pero en lugar de limitarse a agradecer, decidió usar ese micrófono para decir algo mucho más grande.
Cuando llegó al escenario, lo primero que soltó fue directo y sin rodeos: “Antes de decir gracias a Dios, quiero decir: ¡fuera ICE!”. Y así, de un golpe, puso sobre la mesa uno de los temas más espinosos de Estados Unidos: las políticas de inmigración y el papel de ICE, la agencia que tanto ha dado de qué hablar por cómo trata a los migrantes.
Pero no se quedó ahí. Bad Bunny siguió hablando desde el corazón: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”. La gente en el auditorio se puso de pie, aplaudió fuerte. Era evidente que sus palabras tocaron una fibra sensible.
También habló del momento que estamos viviendo, de toda esa rabia y división que parece estar en todas partes. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, dijo, como recordándonos que hay otra forma de responder a todo esto: con empatía, con cariño hacia quienes más lo necesitan.
Y no fue solo él. Durante toda la ceremonia se vieron pins y mensajes con “Fuera ICE”. Varios artistas se sumaron a la causa, dejando claro que este no fue un momento aislado, sino parte de algo más amplio que está pasando en la industria y en la sociedad.
Todo esto ocurre en un momento súper tenso políticamente en Estados Unidos, y justo antes de que Bad Bunny sea la estrella del show del medio tiempo del Super Bowl LX. Hay quienes no están nada contentos con que él esté ahí, precisamente por este tipo de posturas. De hecho, se sabe que ha cancelado conciertos en Estados Unidos continental por temor a los operativos de ICE.
Al final del día, Bad Bunny no solo se llevó uno de los premios más importantes de la noche. Convirtió ese momento en algo mucho más significativo: una llamada a ver y tratar a los migrantes como lo que son, personas que merecen dignidad y respeto. Y lo hizo desde uno de los escenarios más grandes del mundo.
