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La BTS ARMY se organizó en redes sociales para exhibir y denunciar a quienes intentaron lucrar con la reventa de entradas para los conciertos en la CDMX

La venta de boletos para los conciertos de BTS en la Ciudad de México se convirtió en un verdadero campo de batalla. Lo que debió ser una fiesta para las ARMY terminó en frustración, corajes y una respuesta que nadie esperaba: miles de seguidoras del grupo surcoreano se organizaron para hacerle la vida imposible a los revendedores.

El pasado 24 de enero, más de un millón de ARMY´s trataron de comprar sus entradas para ver a BTS en el Estadio GNP Seguros. Eran tres fechas y 136 mil 400 boletos en total. ¿Cuánto duraron? Menos de 40 minutos. Así de rápido se esfumó todo.

Pero la historia no termina ahí. A los pocos minutos, las redes se llenaron de capturas de pantalla donde revendedores ofrecían los mismos boletos hasta en cuatro veces su precio original. Páginas como Viagogo y StubHub se convirtieron en el enemigo número uno de las fans.

Cuando el fandom se organiza

Y aquí es donde la cosa se puso buena. La comunidad ARMY mexicana, cansada de las tranzas y del abuso, decidió tomar cartas en el asunto. A través de Twitter, Facebook y otras redes, comenzaron a recopilar información de los revendedores: nombres, teléfonos, cuentas bancarias. Todo lo que pudieron encontrar lo compartieron públicamente para advertir a otros de posibles fraudes.

La organización llegó a tal punto que algunas fans armaron hojas de Excel con todos los datos y hasta crearon guías para identificar a los vendedores sospechosos. Fue como una operación de inteligencia, pero versión fandom.

Y no se quedaron solo en eso. Las ARMY también se pusieron creativas: inscribieron masivamente a los revendedores en universidades privadas, bancos, funerarias y hasta en cursos de idiomas. La idea era saturarlos de llamadas y mensajes para que sintieran aunque sea un poquito de la desesperación que ellas vivieron.

La bronca con Ticketmaster y Ocesa

Pero el enojo no era solo contra los revendedores. Las fans señalaron un montón de irregularidades en todo el proceso de venta:

Se vendieron boletos en taquillas físicas cuando se había prometido que todo sería en línea

Los precios subieron sin avisar durante la preventa

Las mejores zonas desaparecieron en segundos, como si los revendedores tuvieran acceso preferencial

Hubo reportes de boletos cancelados sin explicación

Los filtros contra bots simplemente no funcionaron

La indignación fue tal que el ARMY presentó una petición formal ante la Secretaría de Economía, Profeco y la Comisión Antimonopolio para que investiguen a fondo cómo funciona todo este sistema de venta y reventa en México.

Además, lanzaron una petición en Change.org pidiendo que Ticketmaster y Ocesa salgan del país. Ya llevan más de 200 mil firmas.

Profeco responde

Toda esta presión sí sirvió de algo. El titular de Profeco, Iván Escalante, confirmó que ya abrieron un proceso contra Ocesa por falta de transparencia en la venta de boletos.

Pero lo más importante es que están preparando nuevas reglas que van a cambiar el juego:

Las boleteras tendrán que publicar mapas y precios exactos al menos 24 horas antes de cada venta

El precio total deberá estar visible desde el inicio, con todos los cargos incluidos

Tendrán que proteger sus sistemas contra bots

Habrá sanciones para plataformas de reventa como StubHub y Viagogo

Profeco también habilitó el correo conciertos@profeco.gob.mx para que la gente pueda denunciar directamente cualquier irregularidad.

El caso de BTS demostró que cuando los fans se organizan, las cosas pueden cambiar. Ahora solo queda esperar que estas nuevas reglas realmente se apliquen y que comprar boletos para un concierto deje de ser una pesadilla.

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