Barriga llena corazón en Metro
A una cuadra del Metro Mixcoac (Línea 12), en un cruce donde los neones modernos parecen competir con puestos de tacos y relojes callejeros, hay una fonda que se resiste a desaparecer entre tendencias y hashtags: Comidas Mary.
Aquí no hay menús impresos con tipografías elegantes ni platos que parecen sacados de revista. Hay vitrina con guisados caseros, un radio que suena música nostálgica y una señora de mandil azul que te pregunta con una sonrisa: “¿Vas a querer sopa?” La respuesta no siempre es literal: muchos vienen por el olor a guiso, por la memoria del sabor, por la rutina de saludarse con Mary como si fueras parte de la familia.
El arroz, los frijoles, el chile relleno y el picadillo no cambian mucho de día a día, pero cada cucharada tiene un abrazo implícito. Los oficinistas se saludan por nombre, los vecinos aprovechan para platicar y los comensales descubren que, en un mundo lleno de filtros, aquí la autenticidad queda en cada plato.
