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ENTRE TRENES Y FLORES: EL LUGAR DONDE EL METRO RESPIRA VIDA

En los talleres de mantenimiento de Ticomán, un grupo de trabajadores decidió hace años sembrar un pequeño jardín entre vías y herramientas. Hoy, ese rincón verde es símbolo de unión y esperanza.

“Empezó con una sola maceta que trajo una compañera”, recuerda Alejandro, técnico del taller. “Luego cada quien trajo una planta, y ahora tenemos hasta nopales y bugambilias”.

El Metro apoyó la iniciativa y, con el tiempo, se multiplicaron los espacios verdes dentro del sistema. En varias estaciones se pueden ver jardines verticales, macetones o pequeños huertos cuidados por el propio personal.

Más que decoración, representan el compromiso ambiental del STC. Cada planta ayuda a mejorar la calidad del aire, reducir el calor y crear espacios más humanos para quienes trabajan horas bajo tierra.
El Metro no solo mueve a la ciudad: también la cultiva.

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